La evaluación
económica de proyectos de inversión es un proceso sistemático que permite identificar,
medir y valorar los costos y beneficios relevantes asociados a una decisión de inversión,
para emitir un juicio objetivo sobre la conveniencia de su ejecución desde
distintos puntos de vista: económico, privado o social.
Los proyectos de
inversión surgen como respuesta a determinadas necesidades humanas y su éxito
depende de la importancia de la necesidad a satisfacer. Esto, a su vez, es
función del número de personas afectadas y del valor que éstas le asignan al
efecto percibido. Desde el punto de vista empresarial, lo que interesa es la
posibilidad de que dicho valor corresponda a una determinada capacidad y disposición
a pagar; no importando mayormente si el que pagó es un agente privado o
público, sino que exista generación de beneficios para financiar a lo menos los
costos económicos. Si alguien está dispuesto a pagar por el bien o servicio, y
existe un mercado donde transar el producto, esta disposición debería
reflejarse en el precio, que constituiría entonces un indicador de valor que
-al multiplicarse por las unidades potenciales de venta- permitirá obtener el
ingreso por ventas del proyecto, una de las variables claves en la decisión de
emprender o no una inversión desde un punto de vista privado.
Sin embargo, ¿Es este
indicador del beneficio del proyecto, permanente? ¿Constituye una vara de
medida apropiada para ser incorporada en la serie de variables relevantes que
deberá tener en cuenta el inversionista –privado o público- para decidir su
comportamiento futuro?
¿Los precios
determinados en el estudio de mercado son válidos para todo el horizonte de planificación,
o son observaciones de coyuntura cuya validez es cierta sólo en el corto plazo?
¿Hasta qué punto se
ha incorporado en el análisis de evaluación ex - ante del proyecto, la necesidad de determinar valores de variables
exógenas al plano empresarial, como son por ejemplo, aquellas que dependen de
la política económica, y que sean pertinentes y relevantes durante un tiempo
prudente dentro del horizonte de evaluación? ¿O aquellas otras variables que
dependen de los mercados internacionales?
Es sabido que los
cambios políticos, económicos y sociales generan transformaciones cualitativas
y cuantitativas en el entorno de un proyecto en desarrollo, que pueden
convertir en exitoso un proyecto de dudosa rentabilidad, o en fracaso uno que
inicialmente se consideraba rentable. En el ambiente empresarial, especialmente
entre pequeños inversionistas, se escucha con frecuencia experiencias sobre
proyectos exitosos que se basaron exclusivamente en la percepción inicial de su
promotor, en el ’buen ojo" del inversionista, sin recurrir a ningún análisis
técnico sofisticado; lamentablemente, no existe estadística de los fracasos que
por esta razón se han producido. Por lo que, en la medida en que los sistemas
económicos se hacen más dinámicos y competitivos por efectos del desarrollo
tecnológico y la globalización internacional, será cada vez más difícil
enfrentar un proyecto con éxito si no se consideran las variables claves del
entorno en forma metodológicamente sistematizada.
A este respecto, el
área de estudio que corresponde a las actividades de planificación y desarrollo
de inversiones, ha incorporado de manera creciente la técnica de la Preparación
y Evaluación de Proyectos, demostrando, en términos prácticos, que se trata de
una disciplina de naturaleza integral y transversal a todo tipo de decisiones
sectoriales. Desde un punto de vista económico, financiero o social, dicha
técnica tiende a facilitar el proceso de asignación de recursos que realiza el
inversionista, público o privado, y bajo su alero se han desarrollado aplicaciones
metodológicas que permiten homogeneizar proyectos de naturaleza heterogénea tales
como proyectos industriales, de infraestructura o de educación, por ejemplo;
adicionalmente, existen metodologías particulares de preparación y presentación
en cada una de estas áreas (MIDEPLAN, 2008); asimismo, éstas se utilizan para establecer
priorizaciones en las áreas de programas de inversión o estudios básicos de
investigación de acuerdo con criterios de aceptación generalizada (rentabilidad
económica, privada o social).
Por otra parte,
cuando la asignación de recursos está distorsionada, si se desea evaluar un
proyecto de desarrollo desde el punto de vista social, se requiere contar con
precios verdaderos que ayuden a revelar la correcta rentabilidad de la iniciativa
para el país. Desde el punto de vista privado, y considerando el criterio de
maximización de los beneficios netos, es claro que el proyecto debe cumplir con
la exigencia de rentabilidad impuesta por la firma que está estudiando su
factibilidad y decidirá su aprobación si es que la asignación de sus fondos a
esa acción es más conveniente que la mejor alternativa desechada para la
empresa.
No obstante, desde el
punto de vista de la conveniencia para el país de emprender tal proyecto, se
requiere explicitar todos los efectos que éste provoca, considerando no tan
sólo precios verdaderos de los bienes que produce e insumos que utiliza (beneficios
y costos directos), sino que también los impactos adicionales que se generan en
mercados de bienes e insumos relacionados (beneficios y costos indirectos), y
además incorporar al análisis los efectos sobre variables difíciles de
cuantificar (beneficios y costos intangibles). En este contexto, en consecuencia,
no basta que los proyectos de desarrollo sean técnicamente viables o
privadamente rentables, sino también socialmente deseables; además, cabe aclarar
que es posible adicionar un estudio de los efectos redistributivos del mismo,
donde sería necesario además construir ponderaciones que reflejasen lo que
ganan o pierden realmente los agentes participantes, tarea en lo absoluto fácil
de realizar; y además, un estudio de los impactos ambientales del proyecto sobre
el medio físico y humano, para lo cual se requiere desarrollar metodologías
adecuadas.
En particular, existe
una gran variedad de proyectos cuyos beneficios no son apropiables para el
inversionista privado, en cuyo caso el precio o ingreso potencial ya no es la
variable clave en la decisión de emprender el proyecto, pues no existiría un
precio explícito por el bien o servicio que se pondrá a disposición de la
comunidad (por ejemplo, en proyectos del área de la salud, de la
infraestructura vial, de la educación, del manejo de recursos hídricos, etc.).
Para este tipo de
proyectos, es necesario desarrollar metodologías específicas que tiendan a
estimar los beneficios y/o costos directos asociados a cada proyecto, como
también los efectos económicos externos resultados de una determinada acción,
proyecto o programa de inversión. En este ámbito, hay aportes importantes en
cuanto a valoración de beneficios, de metodologías tales como valoración
contingente o precios hedónicos -entre otras- utilizadas con frecuencia en el
caso de los recursos naturales y bienes ambientales. Asimismo, se utiliza la
metodología de matriz de marco lógico, para el análisis de objetivos múltiples
surgidos en el ámbito de los proyectos de desarrollo. Estas metodologías existen
o están en desarrollo en el ámbito de la evaluación social.